Seres Amorfos
-Sé que en algún lugar del mundo, existe una rosa única, distinta de
todas las demás rosas, una cuya delicadeza, candor e inocencia, harán
despertar de su letargo a mi alma.-
Antoine de Saint-Exúpery -fragmento de Le Petit Prince (El Principito)-
Un
día cualquiera, un día; como aquellos; en los cuales, no tiene sentido;
nada; simplemente preguntas ¿por qué?, ¿por qué da vueltas la rueda?, o
¿por qué tiene que suceder así?, me encontraba hojeando un libro, y
encontré una pequeña entrada; que decía:
Hoy intente ser aquel inerte, que solo con una lágrima se desvanecía, que con tu mirada sonreía, aquel que olvidara fácilmente los tragos amargos de nuestra existencia, pero no lo pude lograr, tu, eras como aquella lagrima que yacía sobre mi mejilla después de un melodramático final, eras mi existencia al borde de la extinción.Eras como un cuadro en blanco y negro, desvaneciéndose lentamente, como un filo de papel al borde del fuego, convirtiéndose en ceniza, dejando lentamente de ser… para convertirse solo en el recuerdo agonizante de aquellos que buscaban la salvación eterna.
Así comenzó todo, con una simple lectura, era una tarde de otoño (seca, fría, y lluviosa), estábamos a unos 10°C, salí a caminar un poco, la brisa me mojaba lentamente, al poco tiempo me encontraba totalmente empapado, pase cerca de un café (rustico, pequeño y en los cuales el olor, es lo más delicioso que se podía percibir).
Tomé una de las primeras mesas, me encontraba cerca del periódico así que comencé a hojearlo lentamente, al poco tiempo el mesero se acerca y pregunta – Que desea ordenar-, puse la carta entre mis manos y al poco tiempo respondí –Café Irlandés, por favor.-, el mesero tomó la carta y se fue.En ese momento la lluvia comenzó a caer con más fuerza, en el poco tiempo que esperé, pasaron 3 vendedores ambulantes, los cuales parecía que más que vender, extendían la mano buscando una limosna.
Después de que el mesero me entrego mi café, tomé tragos cortos para poder disfrutarlo, en ese momento estaba de fondo "Polaroid de Locura Ordinaria" esa canción me traía viejos recuerdos, esa canción del compositor argentino Fito Páez, esa canción que recordaba tragos amargos del pasado, en ese momento empecé a recordar lentamente lo que había vivido, lo que había disfrutado y lo que había sufrido.
Después de un rato, decidí pedir la cuenta…Al poco tiempo, salí de ahí, caminé sin destino alguno, percibiendo el olor a tierra mojada que dejo la lluvia después de su agónica aparición.Llegué a mi apartamento después de haber tomado ese café, y; haber visto, como la gente desesperada, esperaba que tuvieras compasión; y la vieras a los ojos, para tenerle una moneda; y así ellos lograr su cometido, de persuadir las conciencias de los seres humanos.Tomé ese libro entre mis manos y volví a reflexionar lo que había leído, era un poco complejo, entender realmente su contenido, poco a poco fui quedándome dormido, sin darme cuenta, el respaldo de aquél sillón de mi sala era mi almohada y mi abrigo era lo que me mantenía lo suficientemente caliente como para no necesitar algún tipo de cobertor.
A las 7:00 AM me encontraba abriendo los ojos, y lo único que me quería preguntar era ¿qué hacia yo ahí?, pero al ver que entre mis manos se encontraba el libro de esa pequeña entrada, no quise responderme; por que ya había encontrado la respuesta.Tomé un ligero baño, prepare un desayuno sencillo; por que el tiempo se agotaba, llegue al trabajo, y no paraba de pensar en la ligera pero muy constructiva lectura que había conseguido, así que después de que salí de trabajar, me encontraba caminando, cuando de pronto vi un grifo que se encontraba totalmente cerrado, pero se encontraba goteando y eso ocasionaba que hubiera hormigas alrededor de el, al instante pensé que lo que decían algunas personas era cierto; los defectos hacen a las cosas algo más interesante; curioso, pero cierto.
Llegué cansado y sin haber comido nada, así que prendí la estufa y calenté las sobras que tenía dentro del refrigerador, fui a la sala y tome el control del televisor y rápidamente empecé a cambiar de canal, buscando algo que realmente me llamará la atención, al poco tiempo apagué el televisor, fui al librero y tome entre mis manos el mismo libro que me había hecho pensar, volví a leer la misma parte de el.
Cada vez que lo leía, descubría algo diferente, que irónico; pero era verdad, nunca antes había reflexionado, en ese momento salí de mi departamento tomé mi abrigo y caminé sin destino alguno; suele pasar que cuando uno no tiene destino, es cuando más tenemos el deber de pasar a algún lado pero lo olvidamos; en fin; caminé, y después de un rato tomé asiento en una de las bancas del parque ( de esas verdes, de metal que por lo regular; están un poco despintadas, pero mantienen la esencia del lugar).
Estuve sentado cerca de una hora, en ese tiempo,
observe como todas las personas que pasaban estaban, debiéndose algo a
si mismos; olvidaron que una sonrisa cambia el mundo; que no es
necesario dinero, sino; un poco de voluntad para tragarse el orgullo y
decirle a las personas que realmente quieres, que las estimas… pero
para cualquier ser humano es difícil demostrarlo; ya que lentamente
perdemos la esencia de nuestro ser.
Después de pasar por el parque encontré a unos niños pequeños; sonrientes, alegres, comiendo algodón de azúcar; empecé a reír…
Después
de parar a sonreír, seguí mi camino; recordé que todas las historias
del mundo Burtoniano tenían un final feliz; claro sin dejar atrás su
toqué obscuro; por ejemplo, Beetlejuice era sobre una pareja que muere
trágicamente pero… jamás se separa, Eduardo Manos de Tijera vivió
enamorado de la hija de las personas que le dieron hogar y podría pasar
todo el tiempo citando ejemplos sobre el amor en las historias sombrías.
Llegó la noche y había desperdiciado el día citando ejemplos de los amores Burtonianos así que me dispuse a dormir.
Hoy;
no me siento bien, dejé que mi mente se apoderará de mi, que jugara con
mi cuerpo y tuviera el control de mi ser, y de mis emociones, perdí la
cordura y al poco tiempo me encontraba sufriendo de locura, no sabia la
razón, me encontraba simplemente; inconsciente.
Después de un rato
regresé a la razón; había dejado la taza completamente llena, no sabia
realmente cuanto tiempo había pasado pero era el suficiente para que el
café se encontrará completamente frio y con un sabor demasiado amargo…
Y
lo peor de todo es que estaba sentado “desayunando”; tomé mi toalla y
fui a bañarme; me encontraba cansado como si no hubiera dormido o yo
que sé; no hubiera descansado, caminando por el pasillo sentí un
destello.
Continuará



